sábado, 19 de abril de 2008

¡Maravilla!: GALEANO escribe de la Constituyente de ECUADOR


Fuente: Tomado de Internet (Semanario BRECHA de Uruguay)
*La naturaleza no es muda*

*Eduardo Galeano*

*18 de abril de 2008 *

*Semanario Brecha de Uruguay <http://www.brecha.com.uy/index.asp> *

[image: Eduardo Galeano]

El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales, se
derriten los polos, el aire se hace irrespirable y el agua intomable, se
plastifican las flores y la comida, y el cielo y la tierra se vuelven locos
de remate.

Y mientras todo esto ocurre, un país latinoamericano, Ecuador, está
discutiendo una nueva Constitución. Y en esa Constitución se abre la
posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal, los
derechos de la naturaleza.

La naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros,
sus hijos, no sigamos haciéndonos los sordos. Y quizás hasta Dios escuche la
llamada que suena desde este país andino, y agregue el undécimo mandamiento
que se le había olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte
Sinaí: "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte".

*Un objeto que quiere ser sujeto*

Durante miles de años, casi toda la gente tuvo el derecho de no tener
derechos.

En los hechos, no son pocos los que siguen sin derechos, pero al menos se
reconoce, ahora, el derecho de tenerlos; y eso es bastante más que un gesto
de caridad de los amos del mundo para consuelo de sus siervos.

¿Y la naturaleza? En cierto modo, se podría decir, los derechos humanos
abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser
mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores
leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de
derecho.

Reducida a mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede
ser legalmente malherida, y hasta exterminada, sin que se escuchen sus
quejas y sin que las normas jurídicas impidan la impunidad de sus
criminales. A lo sumo, en el mejor de los casos, son las víctimas humanas
quienes pueden exigir una indemnización más o menos simbólica, y eso siempre
después de que el daño se ha hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los
atentados contra la tierra, el agua o el aire.

Suena raro, ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos... Una locura.
¡Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo más normal que
las grandes empresas de Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En
1886, la Suprema Corte de Estados Unidos, modelo de la justicia universal,
extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les
reconoció los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la
libre expresión, a la privacidad y a todo lo demás, como si las empresas
respiraran. Más de 120 años han pasado y así sigue siendo. A nadie le llama
la atención.

*Gritos y susurros*

Nada tiene de raro, ni de anormal, el proyecto que quiere incorporar los
derechos de la naturaleza a la nueva Constitución de Ecuador.

Este país ha sufrido numerosas devastaciones a lo largo de su historia. Por
citar un solo ejemplo, durante más de un cuarto de siglo, hasta 1992, la
empresa petrolera Texaco vomitó impunemente 18 mil millones de galones de
veneno sobre tierras, ríos y gentes. Una vez cumplida esta obra de
beneficencia en la Amazonia ecuatoriana, la empresa nacida en Texas celebró
matrimonio con la Standard Oil. Para entonces, la Standard Oil de
Rockefeller había pasado a llamarse Chevron y estaba dirigida por
Condoleezza Rice. Después un oleoducto trasladó a Condoleezza hasta la Casa
Blanca, mientras la familia Chevron-Texaco continuaba contaminando el mundo


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"Se você não concordar, não posso me desculpar..."
pela sinistra "laotra", sempre!

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